Hola, soy una simple chica más en este mundo. Me gusta cuidar y teñirme el cabello, me gusta pintarme las uñas, amo el helado, amo a los animales, pero mucho más a los gatitos; me gusta cantar y bailar cuando nadie me ve, me encanta tomarme fotos haciendo caras estúpidas. Pero hay cosas que también no muchos saben de mí, podré lucir delgada como dicen todos, pero mi cuerpo es algo de lo cual no estoy orgullosa, odio verme al espejo por las mañanas, odio subirme a la balanza y ver que subí al menos un gramo, odio que me miren mientras como, odio que me vigilen y cuenten el tiempo cada que voy al baño, odio que no me dejen cerrar mi pieza con llave por miedo a que me suicide, pero también amo tocar mis huesos; esos de la cadera, del cuello, de los hombros, amo pasar mis dedos por mi piel y sentir las cicatrices porque sé que detrás de cada corte hay una historia de dolor que superé o que al menos dejé de pensar mientras la sangre corría sobre mis muslos. Sé que hay otras chicas ahí afuera que pasan lo mismo que yo, y que piensan que nunca conocerán a alguien que las quiera de verdad, por lo tanto tratan de protegerse detrás de un frío muro, ocultando cualquier señal que las delate. Pero ya llegará una persona que sin más, derrumbe ese imponente muro como si nunca hubiera existido, te hará sufrir, te hará llorar,te engañará, pero te amará,con todo y tus defectos, nunca te dejará, o al menos eso dice tal persona. Yo les aconsejo algo, si algún día llega esa persona a derrumbar sus muros, entréguense, den todo de si porque nunca saben si hay alguien más en el mundo que les pueda hacer estremeces al igual que esa persona, cuando lloren y aún así le sigan amando, cuando esa persona regrese pidiendo perdón; perdonen. Aferrense a ese sentimiento, porque podría ser el único que salve sus fríos corazones.