Si algo he aprendido en mi corta vida en este planeta es que el amor siempre ha sido subestimado. La mayoría cree que porque alguien te trate bien ya debes entregarte por completo, no. De hecho, podría decirse que mientras más personas del sexo opuesto te traten demasiado bien, es cuando más debes desconfiar. ¿Porqué? El amor, o la persona indicada es en mi opinión aquella que resalta de los demás, claro que habrá muchas personas que te provoquen risas y que siempre te suban el ánimo cuando las vez. Pero la persona indicada, es difícil den encontrar pero tampoco te va a salir de un arbusto cuando estés comprando helado. No, la persona indicada es aquella que está atada a ti pero que aún no te percatas de ello, no te das cuenta aunque le veas todos los días, no te darías cuenta aunque te golpeara con una pelota en la nariz. Tampoco es esa persona que te hace sufrir “por amor” como le dicen, no es esa persona que te deja cicatrices, no es esa persona que te hace abajo, no es esa persona que te hace necesitarla. Raro ¿No? Pero así es eso, es raro y confuso. 

La persona indicada, tiene la combinación de todo lo anterior. Es esa persona a la cual no le encontrarás defectos y si los tiene, los amas porque eso le hacen especial. Es esa persona que tiene el poder de hacerte volar hasta la Luna como también puede hacerte caer en lo más profundo de un agujero negro. Es esa persona la cual su voz, aunque la escuches unos segundos al día es lo que te hace seguir adelante. Es esa persona la cual puede estar a miles de kilómetros de ti y eso no impedirá que tus sentimientos se desvanezcan. Es esa persona que te aceptará tal y como eres. Es esa persona que por nada del mundo permitirá que alguien más o si mismo cambien tu esencia.

Es esa persona que no todos llegan a conocer en su vida, muchas personas gastan sus vidas esforzandose demasiado por encontrar a alguien que no debe ser buscado, tal vez y por eso muchas personas mueren infelices. Probablemente estuvieron buscando toda su vida a alguien que siempre estuvo frente a sus ojos, no se percataron de la situación a tiempo, por buscar por otros rumbos.

No es bueno gastarse el alma llorando, suplicando, rogando, lastimándose por alguien porque lo más probable es que mientras estamos haciendo eso, nuestra persona indicada esta justo a un lado de nosotros comprando un helado en la cafetería de por allá, haciendo lo mismo que tu.